La Négrette

La leyenda dice que la Négrette, esta cepa negra característica del viñedo de Fronton, habría sido traída de Chipre por los Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén. Si la presencia de los caballeros está demostrada, las investigaciones ampelográficas modernas tienden a mostrar que esta cepa endémica habría tenido un origen local, alrededor de las orillas del Tarn.

Sea cual sea su origen, hoy en día la Négrette está aquí y es casi inexistente en otro lugar. Fronton es la única denominación que se ha apropiado de esta cepa un poco caprichosa, pero que da unos vinos elegantes, estructurados, aromáticos y floridos.

Es una cepa caprichosa porque es bastante sensible a ciertas enfermedades criptogámicas y que demanda muchas atenciones. Pero los viticultores de Fronton, orgullosos de su historia y de sus raíces, han escogido conservar esta cepa auténtica y original. Ponen todo su corazón y su saber hacer para proponeros, a partir de ahora, vinos reconocidos unánimamente por su gran calidad.
En el marco del pliego de condiciones de la AOP Fronton (D.O.), en los tintos y en los rosados, la Négrette debe ser la cepa mayoritaria en el ensamblaje final. Después de varios años, algunos viticultores proponen también variedades 100% Négrette, que han conocido un éxito incontestable. ¿A qué esperáis para saborearlo?
Lo habréis comprendido, la Négrette tiene su nombre por su color negro, color intenso que se reencuentra en los vinos. Pero la Négrette aporta sobre todo aromas característicos de frutos negros (mora, grosella negra o casis), de violeta, de frutos rojos, de regaliz y de notas de pimienta.